El inicio de año no es mas que un día mas al cual se le da
connotaciones especiales porque acabamos un ciclo e iniciamos otro, es decir,
no hay nada especial en el último día del año y el primero, lo especial lo
adjudicamos nosotros. Todo esto esta bien, es bueno celebrar, los triunfos, las
alegrías, las derrotas que nos hacen madurar, las lagrimas que nos hacen mas
fuertes, pero esto no pasa solo porque si.
Debemos protagonizar nuestras vidas y decidir que celebramos, y
que debemos mejorar, prepararnos para que el próximo cierre de el ciclo anual,
podamos tener mas razones por las cuales reír y no llorar, o aun peor,
tragarnos nuestro orgullo y frustración por ver el tiempo perdido sin hacer
aquello que anhelamos o lo que debimos hacer.
No hay que olvidar que un día todos partiremos de este mundo y
llegaremos delante de Dios esperando ser recibidos, pero para esto debemos
prepararnos acá, ahora que hay tiempo, y hacerlo de la forma correcta desde hoy
que se inicia un año nuevo o desde el momento que sea, porque siempre que haya
vida habrá oportunidad para encontrarlo, después no… Y su palabra, la Biblia es la única forma de poder obtener esa preparación, para que podamos tener confianza de que siempre va a estar con nosotros y que podamos tener entrada a su reino.
1 Juan 2:28-29
28 Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.
29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario